EL PSICOANALISIS EN EL SIGLO XXI

El psicoanálisis ya cumplió un siglo de existencia. ¿Qué significa eso? Significa que pudo nacer luego de la caída de la predominancia histórica del pensamiento religioso, la aparición del pensamiento cartesiano y la extensión de la ciencia.


Ambos son, sin embargo, sus grandes enemigos, porque o bien dejan de lado al sujeto o bien lo desresponsabilizan de sus actos.


Tampoco lo favorece nada el discurso de época, el discurso capitalista, un discurso que homogeiniza el goce y que pretende imponer una forma de goce general para todos los sujetos, procurando incluso anular las diferencias de los sexos.


El psicoanálisis , sin embargo, responsabiliza al sujeto de sus actos sin lo cual no hay rectificación posible, pretende resaltar la diferencia absoluta del Uno por Uno y le da un lugar de privilegio al sujeto, haciendo de la estructura de cada uno el responsable del destino de una vida.


Los psicoanalistas están muy preocupados por la supervivencia del psicoanálisis, cosa curiosa ¿verdad? Que se preocupen tanto por ello. Mientras haya inhibidos, sintomatizados o angustiados el psicoanálsis seguirá en plena vigencia si se lo sabe adaptar al tiempo en que se vive, si se lo actualiza a la época en que nos toco vivir y si se hace de él una transmisión adecuada. Esa es nuestra apuesta, la mía personal y la de quienes formamos este equipo.

lunes, 16 de junio de 2008

Nuevas reuniones de taller


El 16 de abril, el 10 de mayo y el 7 de junio respectivamente nos reunimos para sesiones del taller teórico-clínico.

J.Maneiro, educadoras de la Ikastola Amara Berri y Monserrat Corchete Sánchez, animaron cada una de las sesiones respectivamente.

Los casos presentados dieron pie a trabajar la cuestión diagnóstica, la diferencia entre psicosis y neurosis, además de poder poner de relieve el manejo práctico con ambas estructuras.

Bonito trabajo que quedamos en continuar el curso próximo.

Últimas sesiones del Seminario sobre la depresión


En las tres últimas sesiones del seminario se ha trabajado un artículo de Luis Izcovich en “Mujeres y lazos sociales contemporáneos” sobre la histeria moderna.

Se utilizó ese texto para incorporar el criterio de que la depresión es la mascarada bajo la que se presenta la histeria moderna.

La histeria entonces sigue existiendo. Si existe la histeria sigue existiendo el inconsciente y si sigue existiendo el inconsciente, existe de igual modo el psicoanálisis. Esto para aquellos que creen que el psicoanálisis está caduco.

Entendámonos, la depresión es un cuadro en el cual el sujeto prefiere la inhibición a pasar por el rubricón de la angustia, angustia que es declinable según la época y según el discurso prevalente en cada época.

No dejemos de recordar que hablamos de la depresión neurótica y ésta sabemos puede darse también en la estructura psicótica, la melancolía es su mejor ejemplo.

Y con esto nos despedimos hasta el curso próximo.

lunes, 2 de junio de 2008

Duelo y Melancolía 2. Seminario: La Depresión

En esta parte Freud se pregunta por la manía y también por la tendencia a la ambivalencia que existe en la melancolía. Vimos coomo la melancolía tomao una parte de los caracteres del dueloy otra, del proceso de la regresión a la elección de objeto narcisista, viene a a añadirse ahora la tendencia a que surja el conflicto de ambivalencia puesto que, la pérdida del objeto erótico es una excelente ocasión para hacer surgir la ambivalencia de las relaciones amorosas.

A partir de aquí Freud piensa en el conflicto de ambivalencia que se origina, a veces por experiencias reales y otras por factores constitucionales y concluye que ha de tenerse muy en cuenta en las premisas de la melancolía. De este modo, la carga erótica del melancólico hacia su objeto experimenta un doble destino. Una parte de ella retrocede hasta la identificación narcisista y la otra bajo el influjo del conflicto de ambivalencia, hasta la fase sádica cercana a este conflicto. Y esto dice Freud es lo que aclara el enigma de la tendencia al suicidio, que tan interesante y tan peligrosa hace a la melancolía.

Pero la peculiaridad más singular de la melancolía es su tendencia a transformarse en manía, o sea en un estado sintomáticamente opuesto. Sin embargo, no toda melancolía sufre esta transformación. Algunos casos no pasan de recidivas periódicas, cuyos intervalos muestran cuanto más un ligerísimo matiz de manía. Otros presentan aquella alternativa regular de fases melancólicas y maniacas, que constituye la locura cíclica.



En la manía, tiene que haber dominado el yo la pérdida del objeto o el duelo producido por dicha pérdida o quizá al objeto mismo. Quedando así la libido libre. El maniaco nos evidencia su emancipación del objeto que le hizo sufrir, emprendiendo con hambre voraz nuevas cargas de objeto. Pero se nos plantea la pregunta de.. Si el duelo normal supera también la pérdida del objeto, y absorbe, mientras dure, igualmente todas las energías del yo ¿por qué no surge en ella ni el más leve indicio de la condición económica, necesaria para la emergencia de una fase de triunfo consecutiva a su término?.

De las tres premisas de la melancolía, la pérdida del objeto, la ambivalencia y la regresión de la libido al yo, volvemos a hallar las dos primeras en los reproches obsesivos consecutivos al fallecimiento de una persona. En este caso, la ambivalencia constituye incuestionablemente el motor del conflicto, y comprobamos que, acabado el mismo, no surge el menor indicio de triunfo como en el estado de manía. De este modo hemos de reconocer que el tercer factor es el único eficaz. Aquella acumulación de carga, ligada al principio, que se libera al término de la melancolía y hace posible la manía, tiene que hallarse relacionada con la regresión de la libido al narcisismo.

jueves, 8 de mayo de 2008

Duelo y melancolía. Seminario: La depresión.

1º CLASE DUELO Y MELANCOLÍA ( S.FREUD ) 1915 -1917 - MONTSERRAT CORCHETE SÁNCHEZ

Abordamos la primera clase desde la perspectiva histórica del año en que Freud publica “Duelo y Melancolía” (1915/1917), recordando la primera tópica de Freud acerca del Aparato Psíquico al que dividió en tres instancias: Consciente/ Preconsciente/ Inconsciente.

Freud comienza el texto comparando la naturaleza del duelo con la de la melancolía y viendo tanto sus diferencias como sus analogías. Destacando que en el duelo nada de la pérdida del objeto es ajeno a la conciencia del enfermo y existe una pérdida real del objeto amoroso, mientras que en la melancolía ocurre todo lo contrario, tiene los mismos síntomas pero el enfermo no logra saber lo que ha perdido.

En la melancolía llama la atención el yo del enfermo al que dirige todos los reproches. Es indigno, incapaz de rendimiento y moralmente condenable.
Pero por el contrario a lo que es esperable en estos casos, carece de remordimiento o pudor y está deseoso de contar a los demás todos sus defectos como si en tal rebajamiento encontrara el yo una satisfacción.
Una observación más profunda y nada difícil lleva al esclarecimiento de tal contradicción, por la que fácilmente se ve que tales reproches en realidad corresponden a otra persona u objeto erótico y han sido vueltos contra el propio yo. El melancólico/a ha perdido su propia estimación. De lo que deduce Freud que la pérdida ha tenido lugar en su propio yo.

En el duelo, es el examen de la Realidad lo que mueve al sujeto a abandonar el objeto perdido pero en la Melancolía Freud supone que tiene que haber algo que cumpla esa función aunque por el momento no la conoce.
En el duelo se produce por fin el éxito del sujeto de abandonar al objeto, después de un proceso doloroso, lento y paulatino, sin embargo, en la melancolía no sucede esto sino que el yo está muy empobrecido y surge una instancia crítica del yo que trata muy duramente al yo del enfermo. Esto sirve a Freud para pensar en esta instancia crítica que tiene entidad propia y funciona al margen del yo, abre el estudio de cómo está constituido el yo humano.

En la melancolía dice Freud: fácilmente podemos reconstruir el proceso. Al principio existía una elección de objeto, o sea enlace de la libido a una persona determinada. Por influencia de una ofensa real o de un desengaño, inferido por la persona amada, surgió una conmoción de esta relación objetal cuyo resultado no fue el normal, o sea la sustracción de la libido de este objeto y su desplazamiento hacia uno nuevo, sino otro muy distinto. Dice: por un lado tiene que haber existido una enérgica fijación al objeto erótico; y por otro, una escasa energía de resistencia de la carga de objeto. Y esto parece exigir que la elección de objeto haya tenido efecto sobre una base narcisista; de manera que en el momento en que surja alguna contrariedad puede la carga de objeto retroceder al narcisismo.

domingo, 6 de abril de 2008

Nueva reunión del taller


Y el 15 de marzo tuvimos una reunión de taller y Yolanada Jimenez presentó un caso muy interesante de un usuario muy demandante cuyas exigencias le han sido muy dificiles de manejar.


Muy interesante !!! y una discusión muy compartida por todo el grupo , a todos nos interesó ver cómo se podían trabajar estos casos cuando no hay un equipo que ayude de apoyo.


Nuestra próxima reunión será el 26 de abril.

jueves, 13 de marzo de 2008

Sesion del Seminario del 21 de febrero


La angustia va modificándose a lo largo del tiempo. Se puede hacer una hystoria de la misma.

Lacan habla de “hystoria” haciendo equívoco con la histeria ya que es la estructura neurótica por excelencia que pone de manifiesto el objeto causa de deseo. Y ya lo veremos en las últimas clases, angustia y deseo van muy a la par.

El discurso no es el fabricante, pero sí tiene mucho que ver con lo que en cada época sobresale como objeto de deseo y por tanto la angustia que se concretiza en cada momento específico.

El discurso ordena goces y es histórico y culturalmente determinado. Es la cultura y la cultura propia de cada momento histórico y geográfico.

Si antiguamente la angustia era miedo a la ira de Dios, el discurso contemporáneo, el discurso capitalista, ha dado pie a una angustia diferente, a que Lacan llama “la angustia del proletario generalizado” la angustia de aquel que no cuenta más que con su cuerpo (en el sentido analítico del término- soma y mente-habitado por el lenguaje )para hacer lazos que son dificiles de armar y poco estables, muy efímeros y débiles.

Cada uno debe labrarse su vida con un discurso que no indica ningún camino. Cada uno debe hacerse a sí mismo sin nada. Para esto tiene que procurar sobresalir y para eso “subirse a un pedestal” es necesario. Por tanto ,¿ puede ser motivo de sorpresa que se diga que en esta época de este tipo de angustia contemporánea , que da pie a síntomas nuevos como los llamados “síntomas contemporáneos” la depresión sea la epidemia desde hace más de un siglo.?

Parece que cayera de su peso.


Debido a un problema de salud de A.M. D’Amato se canceló la sesión del 6 de marzo y las próximas serán el 3 y 17 de abril que estarán a cargo de Montserrat Corchete Sánchez que comentará “Duelo y melancolía” de Freud.

martes, 19 de febrero de 2008

Sesión del 7 de febrero


Clase del Seminario 7 de febrero


Se trató fundamentalmente sobre las posibilidades de tratamiento de la depresión haciéndola pasar de la inhibición al síntoma analítico.

Para ello es necesario atravesar el rubicón de la angustia de la cual el deprimido no quiere saber nada. No es tanto que no se angustie sino que no quiere saber del enigma que esconde la angustia. Enigma que implica el deseo del Otro del cual el deprimido escapa así como escapa de su propio deseo permaneciendo apático.

Para esto trabajamos un fragmento que expone L.Izcovich en su libro sobre La Depresión en la modernidad en la pág 20 y que se trata de una depresión común y corriente que se convierte por el efecto analítico en depresión bajo transferencia.

¿Qué ventaja trae este cambio? Consiste en que ella que tenía todo (dinero,buen marido, hijos ejemplares) cae en el aburrimiento y busca un amante que casi nunca está por motivos laborales, entonces lo deja y cae en depresión.

Al iniciar su análisis toma al analista como objeto de satisfacción sustitutiva que alivia su malestar. Estar, hablar con él, ser oida, mirada, la tranquiliza .Pero el motor de la cura hace que se objete este amor de transferencia e impide que se instale este confort, por tanto se le dice “no”, esto es un imposible.

Inaugura otra secuencia : para evitar la angustia, hace un acting-out haciendo una remodelación mamaria y aunque sale mal se enamora del cirujano,la repetición le permite hacer un síntoma analítico en el que se pregunta “¿Por qué le pone tanto interés al amor, convirtiendo esto en una esperanza de que exista un hombre que le de todo lo que le falta?

Pasamos del “todo” inicial al aburrimiento, de ahí a la repetición (no sin angustia) para volver al “todo” ahora para prguntarse por que no soporta su “falta” y busca deseperadamente a alguien que le haga posible ese “todo” imposible.

Sesión de últimos de enero

Sesión del Seminario : 24 de enero de 2008

En esta sesión se recapitularon los índices de un proceso depresivo tal y como la psiquiatría lo indica : retraimiento, disminución del apetito, lentitud, alergatamiento, trastorno del sueño y de la alimentación, entre otros.

La medicina reconoce distintos modos de presentarse : leve, grave, distimica, ciclotimica, estacional, trastorno bipolar y trastorno maníaco-depresivo.

La psiquiatría reconoce un desequilibrio en el metabolismo cerebral,un trastorno químico que aparece conjuntamente con el estado de ánimo de la depresión. El ser funcional y ser conjuntas en su aparición, hacen que reconozcan la imposibilidad de discriminar científicamente la causa.

Por tanto afirman que el tratamiento medicamentoso, así como los cambios en la vida del sujeto ya bien sean casuales, buscados en un proyecto o logrados por una psicoterapia, modifican de igual modo la química cerebral, con lo cual queda bajo la decisión del sujeto el modo (que remite a la ética) de ponerle solución a lo solucionable.

El terapeuta será el que indique si es necesario un uso combinado de ambos tratamientos. Esto quedó para ser trabajado en la próxima sesión.

Se utilizó la expresión :terapia conversacional que utilizan los psiquiatras, para recordar que el psicoanálisis es una terapia especial y que no es conversacional. Que haga uso de la palabra como medio de trabajo, no se justifica de que se hable de una conversación .

En una conversación están dos personas y en una sesión de psicoanálisis hay dos cuerpos pero no dos personas hablando.

Uno es el sujeto que despliega su inconsciente y el analista es Otro (del código, de lo simbólico, de la palabra) que a su vez en su lugar de “a” ( causa y motor) que desencadena el deseo del sujeto tanto de hablar y de continuar su trayecto analítico como de vivir y de despertar sus anhelos . El analista como persona no tiene lugar en la sesión, presta su cuerpo, sus palabras y su ser que otorgará su juicio íntimo en el proceso de la interpretación.

Deberá estar fuera de la escena y poniendo en juego su deseo de analista para no estorbar sino facilitar la tarea del análisis mismo.

Así se llega al caso de Luis Izcovich en su libro “La depresión en la modernidad” en el que nos relata los tres tiempos de una viñeta clínica que permite una modificación de una depresión banal a una depresión en transferencia y lo que esto representa para su curación. Quedó para ser retomado en la próxima sesión.

No olvidemos que una depresión es una inhibición que para ser analizada debe transformarse en un síntoma analítico que reconoce la angustia de la que la inhibición (depresión) nada quería saber.


Próxima sesión: 7 de febrero y luego el 21 del mismo mes.

Un sentimiento muy actual: la Depresión


Un sentimiento muy actual: la Depresión

En las dos primeras sesiones realizadas hacia finales de diciembre una y hacia comienzos de enero la otra, se hizo una presentación general de tema así como la bibliografía a utilizar.

Quedó claro de entrada que si en una época (la primera de su teorización) Lacan habló de ella como de la gran neurosis contemporanea, más adelante le quita ese carácter gnoseográfico, para dejar en claro que es un afecto que forma parte de los sentimientos que siempre mienten.

La depresión forma parte de esa gran mentira, no es que no se puede es que no se quiere. Pero…qué es lo que no se quiere…no es falta de voluntad de hacer las cosas, como a veces se le achaca a los deprimidos, es no querer saber nada de la angustia ni del inconsciente.

Desde el punto de vista psicoanalítico, la depresión se presenta como una inhibición con fuertes afectos de impotencia asociados. De este modo es imposible que entre en el proceso analítico, debe hacerse un proceso preliminar para que de ella surja un síntoma en el sentido analítico del término.

Un síntoma es un sufrimiento que padece un sujeto, egodistónico, que lo limita y que lo imposibilita para realizar actividades. Un síntoma analítico tiene un plus agregado, la perplejidad del sujeto en lo que le sucede, la sospecha al menos de su implicación en ello y por tanto el surgimiento de una pregunta aún sin respuesta para desplegar en el análisis.

Así se trataría de pasar de la inhibición al síntoma pudiendo pasar por la angustia, afecto del cual el deprimido no quiere ni enterarse.Prefiere entristecerse a angustiarse, pero la angustia es, sin embargo su única posibilidad de salida.

Y por qué? No es que el analista sea perverso y busque la angustia del otro como una voluntad de goce sino porque: si no hay pregunta no hay tratamiento posible y para que ella se plantee hay que pasar por ese rubricón (así lo llamaba Lacan) de la angustia.

Psiquiatricamente se reconoce que en la depresión se produce una alteración en la química cerebral. Los medicamentos ayudan rápidamente a restaurar el equilibrio químico perdido, pero …ese desequilibrio es la causa de la depresión o la tristeza, el cambio de humor, el sentimiento lleva a una alteración funcional en el cerebro y a que se desequilibre su química. No hay respuesta clara para los psiquiatras. Reconocen que ambos aparecen conjuntados y que por tanto hay tres tratamientos posibles para es alteración química.

  1. Medicación: autodepresivos.
  2. Modificaciones en la realidad del sujeto a traves de una terapia de apoyo.
  3. Modificación profunda del sujeto, procurando encontrar y dar salida a lo que como conflicto intrapsiquico ha dado pie a esa alteración. Esto a traves de una terapia dinámica profunda, le llaman, del psicoanálisis que se le confunde con ella pese a que tiene una especifidad que le diferencia.

También queda contemplada la posibilidad de un tratamiento mixto: sesiones de psicoanálisis o psicoterapia y medicación.

Así aún el cientificismo más funadamentalista no puede borrar del todo al sujeto ni a lo específico del ser humano, del parlante-ser como lo llama Lacan.

Taller teórico clínico. Sesiones de Enero y Febrero

Taller teórico clínico

1ª sesión: 12 de enero de 2008

Presentó Gema Apalategi Lasa un interesante caso en que destacaba la dificultad de un niño en adentrarse en la escritura.

Se trabajó lenguaje oral- escrito- psicosis y neurosis así como la importancia o no de la presencia del padre en la estructura de un sujeto.


2ª sesión: 16 de febrero de 2008

Presentó Edurne González el caso de un púber con serios trastornos de conducta.

Se trabajó edad cronológica y edad lógica o real. La cuestión evolutiva desde el punto de vista analítico así como la sexualidad infantil y la entrada en la pubertad.


LA PRÓXIMA SESIÓN SERÁ EL 15 DE MARZO